La jornada de hoy está dedicada a descubrir la Viena que, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, se convirtió en uno de los grandes laboratorios culturales de Europa.
Por la mañana salimos hacia la Villa Klimt, residencia y último taller del artista. Esta casa discreta, casi retirada del mundo, conserva aún la atmósfera íntima en la que Klimt pasó sus últimos años y donde dio forma a algunas de sus obras finales. Recorrerla es asomarse no solo a su pintura, sino también al silencio y a la concentración de uno de los grandes maestros de la modernidad vienesa.
A continuación nos trasladamos a la Villa de Otto Wagner en Hütteldorf, hoy enriquecida con las pinturas murales de Ernst Fuchs. Wagner fue decisivo en el paso de la Viena historicista a la Viena moderna: su pensamiento abrió el camino a una arquitectura nueva, clara, funcional y profundamente ligada al espíritu de su tiempo.
Tras estas visitas, nos dirigimos al Palacio de Schönbrunn, la gran residencia de verano de los Habsburgo. Visitamos sus fastuosos interiores, cargados de historia, ceremonias y vida cortesana, recorriendo los espacios en los que durante siglos se escenificó el poder imperial. Comida en el entorno del palacio.
Por la tarde, última visita del día: el Palacio de la Secesión, con su inconfundible cúpula dorada de hojas de laurel, símbolo del deseo de ruptura con el arte académico. En su interior descubrimos el célebre Friso de Beethoven de Klimt, una obra monumental en la que pintura, música y pensamiento simbólico se funden en una experiencia única. Aquí cristaliza como en pocos lugares la aspiración de toda una generación: crear un arte nuevo, libre y total.
Regreso al hotel. Cena y tiempo libres.